jueves, 19 de julio de 2012

El fútbol y las ganas de escribir


Veremos qué novedades futboleras nos trae la segunda mitad del 2012, y qué entusiasmo nos dan los campos de juego, las tribunas, y/o los televisores.

Por lo pronto, les comparto esta foto de una manifestación frente a la AFA, con los cabeza de tortuga formando la barrera, que dan ganas de meter un buen serrizuelazo, o darle con comba por arriba.

martes, 5 de junio de 2012

Dos poemas de Roberto "Poroto" Riera


1-

con la carne furtiva espero
por un doble cinco
o un cinco tapón
alguien que sepa salir jugando
si es así, yo me engancho
siempre y cuando
no terminen todos colgados del travesaño

ya podemos dejar de fingir
dejar de hacernos los muertos
solos al borde del espejo
cuando todos se quedan solos....

basta, nene, basta
esto es así
donde te marcan la raya
ahí se para la barrera
y con la frente en alto
y las manos tapando los huevos
saltamos todos al mismo tiempo



Cortita y al pie

Exceptuando a los que la tienen atada
los nacidos con talento
no es fácil para nadie
pararla de pecho y devolverla redonda

a las pruebas me remito
y propongo el debate
antes que oscurezca
y la comba
se vuelva un zapallazo


Hay más en: http://almibardehombre.blogspot.com.ar/

lunes, 19 de marzo de 2012

¿Tiene hora, referí?

por Hincha compungido 

El tiempo de descuento son las semanas o meses vida que el médico le da al enfermo terminal. Uno puede prolongar el sufrimiento, irse habiendo dado todo, disfrutar hasta el fin, pagar la última cuenta o cobrarla. Como está por oírse el silbato, cada gesto se vuelve único, amaga a ser trascendente. Con la perspectiva de la muerte adelante, en esa mano arbitraria de emperador romano levantada o de fusilador ordenando dame dos, tres, cinco muertos, los minutos cuentan doble o triple. Se sufre más, se sobrevive agónicamente. La ilusión infinita del descuento es que el referí dé cuarenta y cinco minutos más, vivir una segunda vida cuando la primera se terminaba. Pero es imposible. No hay milagros. No hay frialdad, ningún escéptico cuando se va acabando el aire de la habitación. El cuerpo arremete y resiste. La esperanza es vida. Hay que agarrarse a lo que queda. A nada.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Los visitantes


por Mariano Fiszman

El grupo anterior a Los visitantes, Don Cornelio y la Zona, era el que cantaba: Ella vendrá...a a...aaaá.... Ella vendrá...a a...aaaá...Nosotros hace unos años ni siquiera teníamos cancha para nosotros, así que tuvo que volver la cancha, pasó el tiempo y ahora volvieron los visitantes. En el primer partido perdimos, destrozaron la tribuna, no nos fue bien. A pesar de todo, me gustó que estuvieran. Verlos, oírlos, cantarles... No me como el fanatismo, no correría a nadie. Me chupa un huevo. Ellos que paguen lo que rompieron. Todo. Ya. Y si va a haber policía, que haga lo que tendría que hacer. Nosotros seguiremos alentando y disfrutando que podemos ir a otras canchas. Lo mismo espero de los visitantes enfrente. Hoy parece que hay que ser fanáticos, el que no es fanático es sospechado de traidor. El fanático con mala fe, resultadista, violento, acusador, quejoso, pero amparado en los colores, en el puntito. El mezquino. Un fútbol amarrete que lo vemos hace años y no llevó a nada. El partido sin hinchas visitantes, no barras, nos lo robaron, y ahora que está de nuevo algunos se indignan pidiendo que nos lo vuelvan a sacar, con la excusa de que nos iría mejor. Es mentira. Yo no quiero que nos hagan goles, no que los otros no los griten. No hay nada peor que te hagan un gol y verlo con un nudo en la garganta y que afuera no se escuché nada. Que todo ese drama pase en silencio, en un silencio tan hondo entre la multitud de repente muda que se te clava en el corazón y por menos de un segundo parece el final... de todo... Así termina el mundo... no con una explosión... sino con un quejido... repetía Thomas Eliot, que jugó en la selección inglesa entre 1919 y 1965. Y nuestra hinchada chifla, salta y grita rebotando en el cemento: El que no salta es un inglés, el que no salta es un inglés, y después aplaude.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Ilusión óptica, cambio de paradigma y gloria

por Alejandro Güerri

Apenas River se fue al descenso, comenzó lo que llamo la ilusión óptica. Hubo un amague de fusionar el torneo de la A y el de la B que terminó rubricado por la frase pasatista del anillo; en el sitio de Olé, no bajaron el escudo de River de la línea donde están en fila los equipos de primera, sino que lo dejaron al final con un recuadro de otro color; el tema de la calle pasó a ser el bajo nivel de nuestro fútbol (potenciado por la eliminación con Uruguay de la Copa América), la poca diferencia cualitativa entre un partido de la A y uno de la B; y, last but not least, Fútbol para Todos contribuyó a la confusión general intercalando los partidos de River en el medio de su programación como si fuera fútbol de primera, amén de que Araujo siga siendo todavía el relator del pueblo.

Desde una perspectiva científica, la pregunta sería: ¿por qué tanta resistencia a un cambio de paradigma? ¿Por qué seguir haciendo de cuenta que las cosas son de una forma cuando la evidencia empírica de lo real demuestra otra? Van 20 minutos del segundo tiempo de Deportivo Merlo-River, el partido está 0 a 0, es aburridísimo, y la verdad, River no juega mejor que en su último torneo en la A. Cuando uno es grande, situaciones como esta, en el mejor de los casos, enseñan a bajar un poco el copete. Y hay que aceptar el silencio respetuoso de los amigos que lo saludan a uno como si se le hubiera muerte un pariente, y también la cargada que se sale de la vaina del corazón de la boca. Todo es comprensible, hasta el desprecio. Haber sido el equipo de un presidente impune, haber sido favorecido por millonario, haber sido semillero y comprador de futbolistas distinguidos, ser el que más torneos nacionales ganó, son cosas que a la corta o a la larga pueden caer mal y, como todo lo demás, no dura para siempre. Por eso, cuando en el torneo pasado River era una banda, ¿qué sentido tenía hablar de que no se respetababa una supuesta línea histórica de juego? Ayer era ayer como hoy es hoy. Y punto.

Gloria a los futbolistas que ahora están jugando para River. Gloria a Cavenaghi y gloria a Chichizzola. Gloria a ese mastodonte uruguayo que trajeron de Godoy Cruz porque con Juan Manuel Díaz son nuestro yin y yang charrúa. Gloria a Francescoli y a Alzamendi. Gloria a Almeyda, que volvió a River para irse a la B Nacional y en su afán de heroísmo quizás acabe en la Primera B. Gloria al Burrito Ortega que no estuvo en el equipo que terminó último ni en el que descendió. Gloria al Loco Abreu, por abrazarlos a todos y tomarse el palo a tiempo. Gloria a Funes. Gloria, gloria, gloria. Gloria a jugar en la segunda categoría.

Quizás la debacle haya empezado muchísimo antes, cuando le encargaron a Copani hacerle un disco homenaje a River.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Oído

por Mariano Fiszman 

Después de los fracasos de los últimos años, el futbol argentino se debate en todas las mesas. En una del bar al que voy, hace poco escuché un diálogo curioso. Eran cinco tipos que van siempre. No sé si jugaban o habían jugado alguna vez al fútbol, a este fútbol que como dicen sus actores está cada vez más hablado y menos jugado. En lo único que parecían de acuerdo era en un enfoque discursivo del asunto. Más de una hora hablando, y yo escuchando de refilón, cuando uno golpeó la mesa, se paró y dijo: -Paremos con las boludeces, ¡hay que armar un equipo competitivo ya!, ¿vos cómo lo armarías? No les cuento todas sus justificaciones técnicas, tácticas, estratégicas, filosóficas, en fin, todo lo que hace al fútbol de hoy, y los comentarios de los otros al respecto, pero transcribo los equipos que cada uno armó con jugadores del fútbol local.
Para el primero, había que tener un equipo corto, muy corto: Saja; Niz, Goltz, Re y Mas; Brum, Kim, Prol; Pío; Noir y Graf. DT: Asad. El segundo, al contrario, repetía que lo que hacía falta era duplicar al rival en todas las líneas, y lo armaba con: De Olivera; San Román, Dos Santos, Bianchi Arce y Di Gregorio; Díaz Ponce, Cobo Gálvez, Moreno y Fabianesi; Perez García; Sánchez Miño y Pérez Tarifa. DT: Da Silva. El tercero, de ascendencia itálica, proponía imitar al fútbol más resultadista del mundo, sin duda muy exitoso, con una receta medio cocoliche: Tombolini; Mancinelli, Papparatto, Botinelli y Tagliafico; Camoranesi, Steffanatto, Zucculini , Capobianco y Pittinari; y arriba Sperdutti solo. DT: Falcioni. El cuarto pretendía un equipo más cosmopolita y elegante, otro ideal inmigratorio: Champagne; Estevenaux, Cooper, Zurbriggen y Fideleff; Esmerado, Prediguer, Fritzler; Imbert, Wagner y Mouche. DT: Russo. Para el quinto, los demás eran todos una manga de convencionales. Para él, la posta era el fútbol bizarro. Además de un doble cinco, en el arco ponía dos arqueros, los dos de Colón, Pozo y Bailo. El resto lo tenía clarito: Turus, Argacha y Papa; Bardín y Canuto; Torassa, Óbolo, Gino Clara y Ftcla. DT: Torrente.
Yo que anotaba todo con disimulo en servilletas semitraslúcidas iba imaginándome otros posibles. Uno geográfico con Islas, Lagos y Ríos, otro de próceres con Saavedra, Sarmiento y Moreno, y hasta uno anal con Ortigoza, Hoyos y Malano. Pero no quiero meterme mucho en temas que no conozco, así que me limito a transcribir lo que oí. Si alguien sabe tanto de fútbol como los tipos del bar y se anima a proponer otro equipo, yo tomo nota con todo gusto.