Desde el fondo de la defensa argentina, alguien metía un pelotazo largo, de esos que atraviesan toda la cancha. La jabulani no caía nunca. El que corría como un loco para tratar de pellizcarla era Clemente Rodríguez. Cerca del área rival, la pelota picaba y cuando el arquero saltaba para agarrarla, Clemente con su pelada lustrosa la tocaba por encima del arquero. Gol, gol argentino.
Estoy esperando que llegue el partido donde ver este contraataque perfecto.
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miércoles, 16 de junio de 2010
martes, 15 de junio de 2010
Sueños mundialistas II
Fer, yo antes del mundial pasado soñé que estaba en un entrenamiento de la selección en Ezeiza.
Estábamos parados en fila en un pasillo largo que al final tenía un arco. A la altura de la mitad del pasilo estaba Pekerman vestido con el equipo de gimnasia oficial. Él tiraba una pelota, la soltaba con las dos manos despacito dejándola ahí adelante y había que pegarle al arco. Yo pensaba ésto es una boludez. Van pateando todos los jugadores por turno. Adelante mío está Saviola. Patea. Me toca. Pekerman me tira la pelota pero es un pollo. Un pollo crudo sin cortar. Yo le doy con todo, el pollo da tres o cuatro vueltas débiles sobre su eje y queda ahí nomás.
Fin del sueño.
Estábamos parados en fila en un pasillo largo que al final tenía un arco. A la altura de la mitad del pasilo estaba Pekerman vestido con el equipo de gimnasia oficial. Él tiraba una pelota, la soltaba con las dos manos despacito dejándola ahí adelante y había que pegarle al arco. Yo pensaba ésto es una boludez. Van pateando todos los jugadores por turno. Adelante mío está Saviola. Patea. Me toca. Pekerman me tira la pelota pero es un pollo. Un pollo crudo sin cortar. Yo le doy con todo, el pollo da tres o cuatro vueltas débiles sobre su eje y queda ahí nomás.
Fin del sueño.
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