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miércoles, 4 de agosto de 2010

La quiero en mi equipo

No creo que haga falta la traducción.

Gracias Pelado por el dato.

martes, 19 de enero de 2010

Jugadores con apodo en femenino

por Fernando Aíta

El otro día charlando con Ale nos dimos cuenta de que muchos jugadores han tenido y tienen apodos femeninos. Acá va una lista de invocados que ojalá, amigos, puedan extender:

La Gata Fernández
La Bruja Verón
La Tota Fabbri
La Porota Barberón
La Anguila Gutiérrez
La Vieja Reinoso
La Chancha Rinaldi y La Chancha Mazzoni


Son dudosos los casos de femeninos que no llevan artículo:
Carucha Lagorio, y Carucha Muller
Pipa Higuaín
Patrulla Giménez

¿Se acuerdan de otros?

jueves, 15 de octubre de 2009

Divina justicia, corazón contento

Por Daniel A. Liñares.

¿Es justo que Argentina esté dentro del mundial? A quién de nosotros le importa eso ahora, ¿no?
Nosotros nos lo merecíamos, por futboleros y porque, estadísticamente, al tener mayor cantidad de habitantes nuestro país que Ecuador y Uruguay, hoy en el mundo hay más gente feliz. Pero anoche, durante el partido, quedó claro que, al menos un par de jugadores, no lo merecían.
Messi no se lo merecía. Me dicen que hay que verlo jugar en el fútbol europeo; yo digo que en el fútbol europeo triunfa cualquiera que no tenga corazón. Las eliminatorias no deberíamos jugarlas con jugadores extranjeros en nuestra selección, conviene poner jugadores que conozcan el paño del fútbol sudamericano. Un jugador que no te canta el himno, ¡y que no festeja los goles de su propio equipo si no los convierte él!, una persona con ese egoísmo no sólo la quiero fuera de la selección de mi país, si no también en el fútbol europeo, que no miro ni me gusta. Que se siga haciendo millonario lejos de nosotros.
Maradona sí se lo merecía. Porque es él, porque es Maradona. Así de simple. Y porque el Barba le dio la posibilidad de bastardear a esas moscas en nuestros oídos que son los periodistas deportivos. Esa es la mayor de las justicias que se dieron anoche. Y estuvo divina.
De los últimos mundiales, en los que llegamos como serios candidatos al título, peor nos iba; mientras que Brasil, entrando por la puerta de atrás al mundial y jugando un fútbol pobre la primera fase, salía múltiple campeón.
Esta vez, como en el ’85, como en el ’93, los que entramos por la puerta de atrás somos nosotros. Diego dice que sabe cómo cagar un mundial. ¿Tendrá que ver con esto, con no brillar, con no destacarse en la previa, como cuando uno juega a las bolitas y el primer partido va para atrás para la partida siguiente jugarla por la bolita?

lunes, 29 de junio de 2009

Tito Corsi

Por Hilario González

El 25 de mayo pasado se jugó la final de veteranos. Al leer esta nota a cualquier hincha de River lo primero que se le viene a la cabeza es por qué mierda el Enzo no se pone la 9 de la banda y nos dejamos de joder. Y, tal vez, no estaría mal discutir en serio ese tema.

Pero, accidentalmente, mi ojo se puso en otro lado. En la foto, el jugador de Argentinos que está por recibir el pelotazo es Tito Corsi. Tito Corsi la rompía en el patio de la Castrense, la iglesia que queda en Cabildo al 400. En su patio había una canchita de baldosas que abría sus puertas todas las tardes de 3 a 5 (ni un minuto antes, ni un minuto después) a todos aquellos pibes que querían acercarse a Dios a través de la pelota. Un camino válido, si se quiere, pegándole a tres dedos o de puntín.

Tito hacía lo que quería a los 14 o 15 años. Tiraba seguidillas de caños, la mataba con el pecho, le pegaba de volea, tijeras, chilenas, de zurda, de derecha. Era generoso en el pase y solidario en la marca. Además, tenía una jugadita marca registrada: en plena carrera, pisaba la pelota, como parándose un segundo sobre ella y volvía a arrancar casi sin frenar. Era inevitable. Aunque sabías que te lo iba a hacer, te dejaba parado como un boludo. Tito era buen pibe, un flaco alto de esos que tienen el torso más largo que las piernas. Andaba siempre sonriendo. Pero no iba a misa. Pronto le perdí el rastro.

Cuando apareció en la primera de Argentinos (por los ochenta, más o menos), me acordé de sus pinceladas en el ámbito eclesiástico, esa gracia para moverse, la fina estampa de un crack. Me llamó la atención que Tito fuera considerado un mediocampista rústico, tosco y casi intrascendente. Inclusive tildado de mala leche en algún que otro partido. Pasa, supongo, con los que conocimos a alguien que después se hace famoso: no nos olvidamos lo que alguna vez dijeron de él. No lo supieron apreciar.


Los otros días Tito se enfrentó en la cancha con ídolo de toda mi vida. Pero que me perdone, yo en su lugar no me tapaba la cara. Hubiera rezado para que el pelotazo me pegara en un ojo para luego poder decir que el moretón me lo había hecho el Enzo Francescoli.

miércoles, 6 de mayo de 2009

El Messi hindú

por Guillermo Meza

El Yokohama Marinos de Japón estaría a punto de hacer efectiva la compra de Mirko Al Ganzar Arganahizir o, como se lo conoce popularmente, “El Messi hIndú”, que en este momento está explotando en el River Plate de Mongolia.

sábado, 11 de abril de 2009

Ya lo dijo Jorge Luis

Borges en “La Noche Cíclica” :

Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras:
los astros y los hombres vuelven cíclicamente;
los átomos fatales repetirán la urgente
Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras.
... (si querés, sigue acá)

El entusiasmo que pone un ciego para superarse (aunque Borges no era ciego cuando escribió ese poema) se parece a lo que canta el hincha que, en cierto modo, sí es ciego:

River es pasión, locura de mi corazón
Te sigo adonde vas y cada vez te quiero más.
Los técnicos se van, los jugadores pasarán,
La banda quedará y nunca te va a abandonar...

El fútbol es un sentimiento inextricable, diría Borges.

La calesita de técnicos y jugadores que cambian camisetas tan rápido hacen del fútbol actual un tema borgeano, por lo cíclico, al menos. Pero el amor por la camiseta es pasión y esos cambios, si bien todo el mundo es un gran negocio, no le caen bien al hincha.

En este momento, lo que puntualmente me preocupa es que, después de la derrota en la altura, se anda rumoreando que se sentarían a conversar Diego y Riquelme para limar asperezas (otro tema: frases hechas en el fútbol).

Eso no lo acepto.

Como dijo Dolina: más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables.

(...)
Vuelve la noche cóncava que descifró Anaxágoras;
vuelve a mi carne humana la eternidad constante
y el recuerdo ¿el proyecto? de un poema incesante:
«Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras...»

Por Hilario González
(pidiendo permiso)

jueves, 19 de marzo de 2009

Matar al padre

de Alejandro Güerri

Con su negativa y la reacción que generó entre los hinchas de Boca, Riquelme mató al padre bostero. Diego, por otra parte, ya estaba en condiciones: es abuelo. Y claro que duele lo que dice el otro: el amor está en juego.

Los fanáticos de Boca son más hinchas de Boca que de Argentina.

Otra generalización:
Maradona, jugador de los ochenta, fervor nacional.
Riquelme, jugador de los noventa, individualismo.

Por la coexistencia:
la selección Argentina que dirige Maradona, campeona del mundo en el 2010;
Riquelme campeón de todo lo que juegue en Boca o donde sea.

Que viva el fútbol.

martes, 23 de septiembre de 2008

El Catch llegó al Fútbol

Por Fabián Preciado
Es sabido que los defensores paraguayos, aunque eficientes, tienen fama de recios o -cuando menos- exageradamente rústicos en su ardua tarea de proteger el arco propio.
Sin embargo, me parece que a los muchachos de Telam, en su afán por mantenernos informados a todos los hinchas de Racing, se les fue un poco la mano.
La imagen que ilustra el post (click para ampliar) es de hoy a la tarde, cuando los periodistas de la Agencia Oficial no tuvieron mejor idea que ponerle esta máscara a Marcos Cáceres, zaguero de La Academia, convaleciente de una fractura de tabique nasal, que obviamente no es la que utilizaría en caso de jugar.
Más bien, con esa máscara, Cáceres podría calzarse una malla enteriza e ir a probar suerte a este lugar.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Los 10 Jugadores más Laguneros que vi (I)

por Fabián Preciado

Lagunero* es aquel futbolista dotado con un talento inigualable, poseedor de una clase digna de los genios, pero que lamentablemente no encuentra un equilibrio psíquico para consolidar una constancia en el desarrollo de su virtuosismo.
Lagunero es aquél que juega bien cuando se le da la gana, combinando destellos de su genialidad con omisiones inexplicables en cualquier partido, no importa si se trata de una final de campeonato o la primera rueda de una Copa de Leche.
A continuación, un decálogo de los jugadores más laguneros que me tocó ver. Por supuesto que la lista (como todo capricho) está incompleta y desde ya se aceptan sugerencias. Eso sí, los que están, han hecho méritos suficientes:

1- Claudio "Bichi" Borghi: Dicen que cuando Silvio Berlusconi lo vio jugar se le iluminaron los ojos porque al fin podía contar con "Su" Maradona (sus enemigos humildes del Nápoli ya contaban con Diego y sus enemigos ricos de la Juve tenían a Platini). Pero el Bichi nunca pudo afianzarse en el AC Milan y terminó deambulando por clubes europeos de poca monta.
Sus mejores años sin dudas transcurrieron en Argentinos Juniors, donde fue fundamental para la obtención del Nacional 85, la Copa Libertadores del mismo año, y figura en la mítica final Intercontinental que el Bicho perdió con la Juventus en Japón.
Jugador de una clase magistral, famoso por sus rabonas maradonianas (aunque era derecho), parecía destinado a suceder al Diez pero lamentablemente no estuvo a la altura de las circunstancias.

2- Rubén "Mago" Capria: El paradigma del jugador lagunero. Excelente número diez producto de las inferiores de Estudiantes de La Plata, recaló en Racing en el Apertura 95. Una de las mejores pegadas que he visto. Se cansó de hacer goles de tiro libre al tiempo que se cansaba de… jugar.

3- Ángel "Matute" Morales: Enganche de gran habilidad surgido de la cantera Roja. Cerebral, bochinesco, siempre se las arreglaba para ver el claro donde meter un buen pase de gol. Debutó en Independiente en el 94 pero como no tenía lugar lo prestaron a Platense, donde la rompió. Volvió un año después para jugar en el equipo de Menotti, y fue figura.
Por un receso en los increíbles calendarios de AFA, se fue con Menotti a la Sampdoria faltando cuatro fechas del Clausura 97, estando Independiente puntero.
Independiente perdió ese torneo y al año siguiente Matute volvió al país para jugar nada menos que en el Racing de Cappa, donde cumplió un gran papel. Al irse Cappa fue vendido a Mexico y nunca más volvió a ser el mismo. Algunas lesiones y su esencia lagunera lo confinaron al montón de jugadores que triunfan en México pero que una vez que vuelven al país, jamás pueden afianzarse futbolísticamente.

4- Fernando "El Rifle" Pandolfi: No es común encontrase con delanteros habilidosos, de esos que hacen 40 dibujos ahí en el piso, pero toda regla tiene su excepción y el Rifle era eso.
No obstante, era hombre un multifacético que prefería la guitarra en lugar de la redonda, cosa que no está mal... pero bueno, así le fue.
Producto de esa generación dorada que asomó en Vélez Sarfield durante los noventa, su corta carrera (de tan solo nueve años), le sirvió para demostrar - a cuenta gotas- condiciones propias de un fútbol de otra época.

5- Cristian Bassedas: Casualmente, otro jugador surgido de Liniers con carrera escasa (1991-2002). Cuentan los hinchas mayores de 30 años, testigos de sus primeros años en el Fortín, que jamás habían visto a un diez velezano con tanta clase e inteligencia. Sin embargo, sus mejores años quedaron allí, en el José Amalfitani, donde obtuvo nueve títulos, entre campeonatos locales, Copa Libertadores, Copa Intercontinental y otros torneos menores. Como todo lagunero, en muy pocas finales de los logros mencionados fue gravitante, y por eso algunos también lo llamaban “pecho frío”. Por lo general, se lucía cuando sabía que el técnico de turno de la Selección lo estaba observando.

Los 10 jugadores más laguneros que vi (II)

por Fabián Preciado

6- Adrián "Máquina" Giampietri: Enganche proveniente de las inferiores de Quilmes. Poseedor de una displicencia propia de la escuela bochinesca, nunca logró cristalizar sus condiciones debido, un poco a sus delirios de grandeza y otro tanto a la birra y el rocanrol (?). Un fenómeno el Máquina, lo vi jugar un par de veces en la cancha de Quilmes gracias a una novia que tenía y me llevaba “a ver al Cervecé”. Lamenté mucho viéndolo deambular sin suerte por clubes de segunda categoría en Europa y otros del ascenso local.

7- Federico “Pocho” Insúa: Formado futbolísticamente en el Club Parque y después en Argentinos Juniors. Enganche habilidoso, de buena pegada, mejor panorama y mucho gol, también jugó en Independiente y en Boca (ahora en México). Nunca lo vi jugar bien un partido entero. Cuando no pide el cambio se va de la cancha moralmente. Su cuerpo queda pero su mente pareciera estar en otro lugar. Sin embargo, donde jugó ha dejado su huella definiendo cosas importantes con sus goles de tiro libre o sus asistencias a los delanteros

8- Giovanni Hernández: El único extranjero de la lista. Excelente alumno de la escuela lagunera colombiana, aquella que tiene en el Pibe Valderrama su mayor expresión. Giovanni jugó en nuestro país para Colón de Santa Fe.
Número diez capaz de definir él solo un partido (de hecho no definió uno sino varios), desaparecía de los partidos cuando su equipo peor la pasaba. Otra de sus especialidades era lesionarse bastante seguido por razones que aún se desconocen.
Colmó la paciencia de los dirigentes sabaleros con la enésima escapada a su tierra natal, otra de sus costumbres.

9- Leandro Gracián: Otro jugador de Vélez pero juro que no existe animosidad. Apareció en la primera en el año 2001, bajo las órdenes de Carlos Ischia. Sin embargo, al igual que ahora en Boca Juniors, el técnico prefería a otros jugadores en su posición.
Gracián se consolido en primera recién en 2005 de la mano de Miguel Russo (otro técnico que también tuvo en Boca) siendo conductor y figura del Vélez Campeón en el Clausura de aquél año. Solo eso. Un campeonato y algunos partidos de Copa Libertadores para demostrar su condición de crack. El resto de su carrera es lo que ya conocemos, una enorme laguna.

10- Pablo Barrientos: La última joyita del fútbol laguneril. Comenzó su carrera en la CAI de Comodoro Rivadavia pero debutó en primera en San Lorenzo de Almagro en 2003. Formó parte de esa oleada de jugadores de 21, 22 años que se fueron tras los euros de los magnates rusos. Jugó en el FC Moscú sin demasiada trascendencia y en 2008 volvió al Ciclón. Con apenas 23 años ya lo mandaron de vuelta. Teniendo en cuenda que por su pase a Rusia (y en Rusia misma) ganó mucho dinero, podría decirse que ya está “hecho” y es el típico talento que en un par de años va a estar jugando en algún equipo chico de primera, para luego terminar jugando en Platense.


*No confundir el concepto de Lagunero con el de Pecho Frío. Un jugador Pecho Frío (tema que trataremos en alguna otra oportunidad) es el que, teniendo talento, suele brindarlo en partidos intrascendentes, donde por lo general, además, convierte goles que no le importan a nadie. Cuando de verdad se lo necesita, simplemente se "borra", se hace echar, o se tira al piso acusando una lesión a los 30’ del primer tiempo.
Por eso es que no entraron en este decálogo el Rolfi Montenegro, Maxi Moralez, Damián Manso, Ezequiel González, Marcelo Gallardo (en sus últimos años), Darío Cabrol y Lucho González, entre otros pecho fríos.
Después de ganar el Pan y Queso podríamos elegir a un Lagunero en el equipo. A un Pecho Frío jamás.