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viernes, 1 de julio de 2011

Con todo respeto

Por Daniel A. Liñares

Que se entienda que esto no es burlarse de la desgracia ajena, sino un simple y efímero festejo de la ocurrencia popular, con uno epílogo de opinología cuya lectura el necesitado lector podrá ahorrarse. El mejor chiste que escuché en estas circunstancias implicadas en el descenso del Club Atlético River Plate es lo que voy a contar, para finalizar con una serie de digresiones
Vamos a enmarcarlo en un repaso de cómo fueron evolucionando las humoradas al respecto—al menos desde mi perspectiva de no tener tele, o sea que me entero de poco y nada salvo cuando hay algún partido que prometa ser intenso y me lo voy a tomar con una birra a algún bolichito de la zona o al Estrella si no es domingo (ahora cambió la concesión, está a cargo del buffet Emilio, un bigotudo sensible, hincha de River y simpatizante por barriada de Huracán, justo).

1- El chiste urgente:
— ¿Sabés cómo le dicen a River?
— No. ¿Cómo?
— Canal Trece.
— ¿Por qué?
— Porque se quedaron sin Fútbol de Primera.

Nota del jurado: Malísimo. Lo de que había que inventar urgentemente chistes con River era consabido, así que la inmediatez no es necesariamente un mérito. No deja de ser interesante que se dibujan con claridad en la estructura del chiste los principios constructivos a los que apela en su inmediatez: la asociación de ideas, en términos freudianos, o las relaciones asociativas de una lengua en términos de Saussure (nunca terminaré de saber cómo se escribe, pero me encanta escribir: “en términos de Saussure”, como que siento que me reviste de una estúpida dignidad). O sea: ante el suceso específico, se abre un campo de palabras clave (descenso, B, primera en este caso), a partir de las cuales y mediante su asociación con alguna idea otra —casi que la que fuere: lo importante es que ese espacio no quede vacío—, generar una idea compleja, a partir de dos ideas simples. En este caso del chiste urgente y fácil...

2- Chistes estándar
2.1

— ¿Sabés cómo le dicen a River?
— No. ¿Cómo?
— Piolín.
— ¿Por qué?
— Porque se fue con el Globito

2.2
— ¿Sabés cómo le dicen a River?
— No. ¿Cómo?
— Caperucita Roja.
— ¿Por qué?
(Obvio (a mí estos dos me los contaron en orden inverso, la misma persona, supongo que tiene tele en su casa):)
— Porque se fue con el Lobo.

3- La culminación del sentido, el non plus-ultra, el apogéo de la inventiva popular
Quizá los hinchas de River aprecien que quede todo dicho de una vez así no les hinchan más las pelotas y listo. Igual fue muy notorio (a mi parecer, o desde mi perspectiva) el grado de solidaridad que espontánea e individualmente todos hemos tenido con nuestros amigos de River: nadie salió con los botines de punta, todos respetamos el duelo, y el chiste que ya se nos había ocurrido lo soltamos recién en el momento de los velorios en los que los nervios permiten la risa.
Y bueno, el mejor que escuché, y después say no more:

— ¿Sabés cómo le dicen a River?
— No. ¿Cómo?
— Gallinas.

Esto que pasó les juro que yo jamás lo hubiese creído. Merece un epílogo.

EPÍLOGO:
Postales caprichosas:
El Turquito Mohamed, cuyo equipo apabulló (una vez más y como siempre que hay algo importante en juego) al club de sus amores. Si el Turco hubiese manifestado en su momento otra cosa en vez de algo medio falto de esperanza con respecto a Huracán: “Ojalá que Huracán no tenga que definir ante nosotros”, quizá el universo pudiera haber llegado a imaginar otro rumbo para los acontecimientos que lo conforman y le son parte.
El jugador de Boca hincha de Huracán que metió los dos goles ante Gimnasia.
Palermo que, siendo jugador de Boca e inequívocamente manifiesto hincha de Estudiantes, pensó en no jugar la última fecha ante Gimnasia por su amistad con el Guille, pero termina jugando.
El Guille que apareció ascendiendo a Gimnasia (quizá este dato no sea cronológicamente exacto, en cuyo caso ruego sea interpretado metafóricamente) y se retira acompañando hidalgamente su descenso de sol en el ocaso. (Ojalá que siga el Guille, en un momento dado fue el mejor jugador del fútbol argentino, y la dupla que hacían en Boca con el Caniggia (o como se escriba) no me la olvido más; sin ser específicamente hincha de Boca, ver esa dupla en la cancha (en el equipo contrario, en mi caso) fue uno de los máximos lujos que el fútbol lujoso me dio. Perdimos 4 a 0 contra ellos. Y no recuerdo bien, o si fue un sueño, que me sangraban rojas las manos de tanto aplaudir fútbol. Si fue así, seguro que mis aplausos eran acompañados de una arenga del tipo: “¡Che, esto hay que aplaudirlo! ¿Somos o no somos Independiente? ¿No les gusta el fútbol? ¿Desde cuándo no existe en el hincha de Independiente la concebibilidad de aplaudir el fútbol del equipo rival cuando linda con lo maravilloso?” Porque me parece que incluso si fue un sueño, el único que aplaudía era yo. Mi amigo me decía que nos fuéramos, que ya no había nada que ver. No le dije nada. No sé si era que me miraban mal o qué. Unos boludos: ¿por qué no miraban el partido, que estaba zarpado de un fútbol espectacular? No me acuerdo que hizo él al final. Yo supe lo que tenía que hacer: era uno de los pocos elegidos para ver la Revelación. Y la estaba viendo, ¿o dónde me iba a ir? ¿Y a qué? En fin, me dio pena por el Guille, que se retire así. No sé cómo fue el partido, no lo vi.
El Bichi Fuertes, que es el que manda a la B a River. Ahora, retrospectivamente, queda clarísimo: a River a la B lo mandó el gol del Bichi Fuertes en el Monumental. A partir de ahí ya el desmoronamiento había empezado, al menos a mi parecer. El Bichi Fuertes pidiendo perdón en vez de festejar su gol.
(¿En serio que el hincha de River está pidiendo la cabeza de J. J., que, sin entrar en detalles, tuvo el coraje de inmolarse, en vez de pedir la de Simeone, que sacó en su última campaña en River considerablemente menos puntos que los que sacó el equipo bajo la conducción de J. J.)
J. J., que ya había descendido dos veces como técnico y el Olé que se lo recuerda al hincha de River recién en la última fecha.
La actitud del Bichi Fuertes creo que sintetiza la actitud que a tomado la tribuna universal. Lo antedichos: Hasta en los velorios se hacen chistes, con mayor o menor grado de tacto y oportunismo, en el mejor sentido de la palabra.

lunes, 13 de junio de 2011

Clausura 2011: Vélez Campeón

Fue un campeonato extraño. Y termina de manera anticlimática. Medio una amargura, diría.
Porque Vélez, claramente un equipazo, le ganó de visitante a un Huracán anteúltimo en la tabla y en zona de Promoción. Partido intenso. Pero a puertas cerradas. Estadio vacío. Se escuchaban los celulares, las protestas de jugadores, y el eco de los gritos técnicos.
En el Amalfitani, los hinchas del Fortín deliraban frente a una campo de juego despoblado y una pantalla gigante, mientras su equipazo ganaba y reventaba al Globo. Después tuvieron que esperar dos horas, hasta que jugara Lanús con Argentinos, a ver si daban la vuelta o bancaban una semana más.
En el medio fue el turno del irreconocible River, que no pudo con el Pincha (y hasta zafó, se diría). Terminó 1-1, y volvió a depender del resto. Dejó una imagen preocupante, y cierra de local con el Granate.
De los rivales en el descenso habían ganado Arsenal (1-0 a Colón), All Boys (1-0 a Gimnasia) y Quilmes (2-0 a San Lorenzo). Mientras que Olimpo empató (1-1 con el colero Ñuls) lo mismo que Tigre (0-0 con el Rojo, ya fuera de peligro; lo vi: partido horrible).
Lanús en su cancha fue con todo, pero Argentinos (lucido el arquero Ojeda) lo vacunó, le ganó 1-0 y desató el delirio de Liniers. Los jugadores en la Villa Olímpica y la gente esperándolos en el estadio y en las calles.
Aunque lo más emotivo de la fecha fue la despedida de la Bombonera a Martín Palermo.
Boca, pensando en la Sudamericana enfrentaba a Banfield, volvía Román y el goleador esperaba convertir uno más para superar al choto de Sanfilipo. En la cancha estaba el Diego con Benjamín. La fiesta había empezado más temprano: una caravana acompañó al Nueve desde el hotel hasta el estadio. Era como un partido despedida pero por los puntos. Martín tuvo una casaca especial con el 9 y su nombre en dorado; sus compañeros, un brazalete más informativo que cariñoso: 12-6-2011 / Se va Palermo. El referí, Toia, se lesionó a las 15' pero no quiso perdérsela y esperó hasta el entretiempo para pedir el cambio, y dejarle el lugar a un pibe que debutaba en primera. Boca arrancó mejor en un partido parejo: todos querían el gol de Martín. Pero se puso en ventaja con Colazo, pero hacia el final Luchetti, que a juzgar por su piyama estaría medio dormido, se mandó una cagadita: lo anticiparon en un centro y el cabezazo terminó en la red.
El partido terminó 1-1, con Boca sin clasificar aún, pero siguió la fiesta, con algo de cumpleaños de 15. Conducía Pergolini, le mostraron a Martín unos videos para hacerlo llorar, le pusieron una capa de superhéroe, lo hicieron dar una vuelta de saludo a las tribunas y hasta le regalaron un arco. Fuego artificiales, música de película.Todo emoción, lágrimas y espasmos del pueblo bostero y, parece ser, buena parte de los argentinos. Palermo es de Estudiantes.
Todavía queda una fecha para ver qué pasa con las 2 plazas que quedan para la Sudamericana (entre Arsenal, Argentinos, Racing, Boca, All Boys y River), la Promoción y los descensos (entre River, Olimpo, Tigre, Huracán, Gimnasia y Quilmes).
Por lo pronto, felicidades al Tigre Gareca y su equipazo campeón.


Post Data: Al cierre de esta edición, Racing le ganaba 2-0 de local a Godoy Cruz (otro equipazo), que descontó al final del primer tiempo. Y se lo dio vuelta en el segundo: 3-2. El Tomba, que jugó la Libertadores, les ganó a casi todos los "grandes".

lunes, 2 de mayo de 2011

Fútbol y medios

Entre el fútbol y yo están los medios.
Hace rato que no juego a la pelota.

Y lo que sucede es esto, por ejemplo: el clasico de Avellaneda me encuentra en Rosario. Intento seguir el segundo tiempo desde la página web de Canal 7. La imagen zafa pero el audio está raro.



Pruebo ver la pantalla y prender la radio. La antena está rota así que no tengo AM. Y la única FM que encuentro transmitiendo el partido se escucha así.



Ahora en casa. Antes con Fibertel podía desenchufar el cable que entraba al módem, meterlo en la tele y ver cable pipí cucú. Pero desde que me reconecté, con el nuevo tendido, sólo banda ancha. Así que volví al aire. Tengo un 21'' pantalla plana... con antena retráctil. Y este clásico River-Racing se ve así.



Por lo menos el fútbol sigue teniendo mucho de imaginación.