domingo, 14 de noviembre de 2010

Los mellizos

por Mariano Fiszman


treinta de octubre nacieron los Soriano

de mil nueve ochenta y tres ultimo año

que Atlanta ascendió a la A

hicieron inferiores

en General Paz Juniors juntos

como cuando crecían adentro

de la pelota que la madre se robó

en dos mil cuatro Alfredo Abel fue transferido

a Newell’s Old Boys de Laguna Larga Córdoba

Carlos Andrés se quedó solo en General

Paz Juniors vino a Atlanta

fue el goleador del equipo

Belgrano lo compró

y a Atlanta vino Alfredo Abel

fue el goleador del equipo

Belgrano lo compró -no comparten

ningún partido oficial

a Andrés lo venden a Ecuador

a Deportivo Cuenca a Éspoli Abel

volvió a General Paz Juniors solo

jugó en Luján

de Cuyo en Racing

de Córdoba y bajó a

Buenos Aires a

Social Español Andrés

volvió a Belgrano

volvió a Atlanta

fue el goleador del equipo

-tres veces hace tres goles y es figura

en dos mil diez el club compra a su hermano

para que jueguen juntos

vuelva a ser

treinta de octubre y lo festejen con un gol

dos muñequitos de torta

prendida fuego la cabeza hasta los hombros


viernes, 10 de septiembre de 2010

miércoles, 4 de agosto de 2010

La quiero en mi equipo

No creo que haga falta la traducción.

Gracias Pelado por el dato.

lunes, 12 de julio de 2010

El Barba

Terminó el Mundial, se lo llevó España. Pero, salvo a los españoles, no creo que eso le importe a nadie más.

Hoy parecen tan lejanas las conferencias de Diego convertido en el Barba, los pelotones de pelotazos para los perdedores de las prácticas, los goles de pelota parada, el toqueteo abrumador de los tres de arriba y los mocos imperceptibles pero constantes de la defensa hasta el 0-4 inapelable. Demoledor.

Sin embargo, quiero agradecerle algunas cosas a Maradona. Primero, haber llegado jugando al fútbol al mismo tramo del Mundial (o más lejos) que con otros técnicos de carrera desde Bilardo para acá. Después, haber sido capaz de generar una ilusión semejante en el equipo, una ilusión que él mismo tenía. Y subirse al lomo de las ilusiones de Maradona nos puede llevar al abismo o a la cima. Esta vez llegamos a la cima de su humanidad, se expuso a romper el mito en el año del Bicentenario, lo mandó a Pelé al museo.

Hay que tener muchos huevos para ser técnico de la Selección en un país como este.

jueves, 8 de julio de 2010

“Seguramente alguien nos desasnará...”

por Daniel A. Liñares

Le escucho decir eso al siempre detestable Alejandro Fabbri desde una tele de 14 pulgadas al pasar por la vereda de una parrilla que está en la cuadra de mi casa. No escuché —no me quise detener a escuchar— lo que seguía, pero pude deducir por la entonación, por la cadencia del enunciado a lo que se estaba refiriendo. Estaban hablando sobre un suceso de algún mundial anterior. Estaban recordando algún suceso en particular, del cual no conseguían recordar un dato, qué equipo reemplazó a tal otro que no se presentó a un partido o a un mundial o algo así. “Seguramente alguien nos desasnará...” invitaba a que algún televidente —a algún televisor— les comunicase esa información vía meil o teléfono o lo que fuere. El verbo sesasnar refleja una falsa modestia singular, viniendo de Fabbri que siempre se anda haciendo jactancia de todos los numeritos que se acuerda. Se sabe que el televisor es fiel reflejo de su pantalla. El mensaje implícito en la amable petición de Don Alejandro era: “Excepto los que llamen y nos recuerde de qué equipo estamos hablando, todos los demás serán considerados asnos. Yo me digo asno ahora para zafarla, pero en cuando venga al caso, les largo un numerito como Sancho Panza un refrán y sigo siendo el capo que soy, giles. ¡Me la chupan todos ustedes”. Me pareció.
Del último partido de nuestro equipo, lo único que me interesa relevar, que me llamó la atención, es que, apenas sondado el silbato final, automáticamente renació en mí el valorar un televisor apagado más que uno encendido. El Diego es de la gente, no hace falta que lo venga a decir yo. ¿De quién es la Selección? ¿De la gente? ¿Del Diego? ¿De...?
Ojalá que alguien te desasne, Alejandro, mirá que el burro la tiene grande.