
viernes, 10 de septiembre de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
lunes, 12 de julio de 2010
El Barba
Terminó el Mundial, se lo llevó España. Pero, salvo a los españoles, no creo que eso le importe a nadie más.
Hoy parecen tan lejanas las conferencias de Diego convertido en el Barba, los pelotones de pelotazos para los perdedores de las prácticas, los goles de pelota parada, el toqueteo abrumador de los tres de arriba y los mocos imperceptibles pero constantes de la defensa hasta el 0-4 inapelable. Demoledor.
Sin embargo, quiero agradecerle algunas cosas a Maradona. Primero, haber llegado jugando al fútbol al mismo tramo del Mundial (o más lejos) que con otros técnicos de carrera desde Bilardo para acá. Después, haber sido capaz de generar una ilusión semejante en el equipo, una ilusión que él mismo tenía. Y subirse al lomo de las ilusiones de Maradona nos puede llevar al abismo o a la cima. Esta vez llegamos a la cima de su humanidad, se expuso a romper el mito en el año del Bicentenario, lo mandó a Pelé al museo.
Hay que tener muchos huevos para ser técnico de la Selección en un país como este.
Hoy parecen tan lejanas las conferencias de Diego convertido en el Barba, los pelotones de pelotazos para los perdedores de las prácticas, los goles de pelota parada, el toqueteo abrumador de los tres de arriba y los mocos imperceptibles pero constantes de la defensa hasta el 0-4 inapelable. Demoledor.
Sin embargo, quiero agradecerle algunas cosas a Maradona. Primero, haber llegado jugando al fútbol al mismo tramo del Mundial (o más lejos) que con otros técnicos de carrera desde Bilardo para acá. Después, haber sido capaz de generar una ilusión semejante en el equipo, una ilusión que él mismo tenía. Y subirse al lomo de las ilusiones de Maradona nos puede llevar al abismo o a la cima. Esta vez llegamos a la cima de su humanidad, se expuso a romper el mito en el año del Bicentenario, lo mandó a Pelé al museo.
Hay que tener muchos huevos para ser técnico de la Selección en un país como este.
jueves, 8 de julio de 2010
“Seguramente alguien nos desasnará...”
por Daniel A. Liñares
Le escucho decir eso al siempre detestable Alejandro Fabbri desde una tele de 14 pulgadas al pasar por la vereda de una parrilla que está en la cuadra de mi casa. No escuché —no me quise detener a escuchar— lo que seguía, pero pude deducir por la entonación, por la cadencia del enunciado a lo que se estaba refiriendo. Estaban hablando sobre un suceso de algún mundial anterior. Estaban recordando algún suceso en particular, del cual no conseguían recordar un dato, qué equipo reemplazó a tal otro que no se presentó a un partido o a un mundial o algo así. “Seguramente alguien nos desasnará...” invitaba a que algún televidente —a algún televisor— les comunicase esa información vía meil o teléfono o lo que fuere. El verbo sesasnar refleja una falsa modestia singular, viniendo de Fabbri que siempre se anda haciendo jactancia de todos los numeritos que se acuerda. Se sabe que el televisor es fiel reflejo de su pantalla. El mensaje implícito en la amable petición de Don Alejandro era: “Excepto los que llamen y nos recuerde de qué equipo estamos hablando, todos los demás serán considerados asnos. Yo me digo asno ahora para zafarla, pero en cuando venga al caso, les largo un numerito como Sancho Panza un refrán y sigo siendo el capo que soy, giles. ¡Me la chupan todos ustedes”. Me pareció.
Del último partido de nuestro equipo, lo único que me interesa relevar, que me llamó la atención, es que, apenas sondado el silbato final, automáticamente renació en mí el valorar un televisor apagado más que uno encendido. El Diego es de la gente, no hace falta que lo venga a decir yo. ¿De quién es la Selección? ¿De la gente? ¿Del Diego? ¿De...?
Ojalá que alguien te desasne, Alejandro, mirá que el burro la tiene grande.
Le escucho decir eso al siempre detestable Alejandro Fabbri desde una tele de 14 pulgadas al pasar por la vereda de una parrilla que está en la cuadra de mi casa. No escuché —no me quise detener a escuchar— lo que seguía, pero pude deducir por la entonación, por la cadencia del enunciado a lo que se estaba refiriendo. Estaban hablando sobre un suceso de algún mundial anterior. Estaban recordando algún suceso en particular, del cual no conseguían recordar un dato, qué equipo reemplazó a tal otro que no se presentó a un partido o a un mundial o algo así. “Seguramente alguien nos desasnará...” invitaba a que algún televidente —a algún televisor— les comunicase esa información vía meil o teléfono o lo que fuere. El verbo sesasnar refleja una falsa modestia singular, viniendo de Fabbri que siempre se anda haciendo jactancia de todos los numeritos que se acuerda. Se sabe que el televisor es fiel reflejo de su pantalla. El mensaje implícito en la amable petición de Don Alejandro era: “Excepto los que llamen y nos recuerde de qué equipo estamos hablando, todos los demás serán considerados asnos. Yo me digo asno ahora para zafarla, pero en cuando venga al caso, les largo un numerito como Sancho Panza un refrán y sigo siendo el capo que soy, giles. ¡Me la chupan todos ustedes”. Me pareció.
Del último partido de nuestro equipo, lo único que me interesa relevar, que me llamó la atención, es que, apenas sondado el silbato final, automáticamente renació en mí el valorar un televisor apagado más que uno encendido. El Diego es de la gente, no hace falta que lo venga a decir yo. ¿De quién es la Selección? ¿De la gente? ¿Del Diego? ¿De...?
Ojalá que alguien te desasne, Alejandro, mirá que el burro la tiene grande.
martes, 6 de julio de 2010
Un funeral cada cuatro años
Por Guillermo Meza

El mundial es como un familiar que sabemos que va a morir en un mes pero nos encariñamos mucho… tanto, que creemos que puede llegar a vivir para siempre. Pero un día se va, se muere y nos deja esa sensación de que algo perdiste, no te caga la vida pero te puede llegar a cagar un fin de semana.

El mundial es como un familiar que sabemos que va a morir en un mes pero nos encariñamos mucho… tanto, que creemos que puede llegar a vivir para siempre. Pero un día se va, se muere y nos deja esa sensación de que algo perdiste, no te caga la vida pero te puede llegar a cagar un fin de semana.
lunes, 5 de julio de 2010
La hija de Pelé 3
Estaba mirando ese largo velorio que fue la programación de TyC de este fin de semana y se me hizo presente una revelación de lo que nos pasó. Sucedió lo siguiente: como en una lucha de titanes, los poderes de la hija de Pelé fueron absorbidos por Benjamín Agüero al término del primer tiempo del partido Brasil - Holanda. Exactamente, en ese momento la luna se encontraba en Orión y el eclipse cegó en forma momentánea a la hija de Pelé, lo que permitió actuar al Benja.
Brasil salió derrotado. La hija de Pelé juró vengarse y recargó sus energías con un sonajero mágico que le vendió un vendedor ambulante de nombre Joseph. El Benja había quedado muy debilitado por el esfuerzo de la lucha del día anterior y, por su corta edad, no tuvo la más mínima chance: se dejó embrujar por el juguete maldito. 0-4. A nosotros también se nos acabó la joda.
A no desesperar, tenemos tiempo de prepararnos para la próxima. Pero ojo que la hija de Pelé juega de local y eso puede ser un arma de doble filo.
Después del partido, un cajero del Coto me dejó pasar gratarola un pack de cervezas. Me las bebí todas, así, al natural. A puro eructo me vi el velorio de TyC del fin de semana.
Hay una oportunidad única de derrotar a la hija de Pelé. Si logramos que Messi engendre un varoncito con Dalma, la dupla con el Benja va a ser imbatible en el mundial del 2030.
Paciencia, como aconsejó desde su triste exilio Antonio Di Benedetto (no confundir con el partenaire de Tití Fernández).
Brasil salió derrotado. La hija de Pelé juró vengarse y recargó sus energías con un sonajero mágico que le vendió un vendedor ambulante de nombre Joseph. El Benja había quedado muy debilitado por el esfuerzo de la lucha del día anterior y, por su corta edad, no tuvo la más mínima chance: se dejó embrujar por el juguete maldito. 0-4. A nosotros también se nos acabó la joda.
A no desesperar, tenemos tiempo de prepararnos para la próxima. Pero ojo que la hija de Pelé juega de local y eso puede ser un arma de doble filo.
Después del partido, un cajero del Coto me dejó pasar gratarola un pack de cervezas. Me las bebí todas, así, al natural. A puro eructo me vi el velorio de TyC del fin de semana.
Hay una oportunidad única de derrotar a la hija de Pelé. Si logramos que Messi engendre un varoncito con Dalma, la dupla con el Benja va a ser imbatible en el mundial del 2030.
Paciencia, como aconsejó desde su triste exilio Antonio Di Benedetto (no confundir con el partenaire de Tití Fernández).
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