martes, 15 de junio de 2010

Sueños mundialistas

El otro día soñé con Bielsa. Teníamos una charla de fútbol. Él me contaba cómo le gustaba que sus equipos tuvieran la pelota diez minutos y presionaran cinco. "Ahogar al rival, todos marcando, y después tenerla, siempre yendo para adelante".
"Marcelo," le decía yo, "todo bien con tu planteo y el trabajo en la semana, pero a mí me gustan los tipos que rompen esquemas. Ser técnico también es darse cuenta de quién se levantó mal y quién está para comerse la cancha".
El Loco me aseguraba que con su sistema bien aceitado podía cambiar nombres y la propuesta funcionaba igual. Pero no me convencía. "Tevez agarra la pelota, atropella a los defensores, la clava en la red y a la mierda el sistema", le apuntaba. En realidad yo quería soñar con Maradona.

Durante las eliminatorias soñé dos veces. Una mirábamos juntos un partido de la selección (él estaba suspendido) con la compañía de Bilardo. "Me pongo muy nervioso," decía el Narigón y se pasaba el partido caminando por el cuarto. Diego tirado en un sillón: saltaba en las jugadas de peligro y volvía a echarse. Al final ganábamos uno a cero y nos abrazábamos muy emocionados. "No se puede sufrir tanto," se quejaba Bilardo. Después nos íbamos en un colectivo escolar con mi hermano Lalo; Diego manejaba y nos dejaba cerca de la casa de mis viejos.

La otra El Diez venía de visita a la casa de mis padres. Mi mamá no estaba muy convencida y la preocupaba que viniera mi viejo, que directamente no se lo banca. Para colmo el gordo no paraba de bardear. Opinaba de todo -la casa, el país, cómo educar a los hijos- y mi vieja lo miraba callada, se nota que por no ponerse a discutir. Después Diego tomaba agua de una jarra, se volcaba y se mojaba toda la chomba. "Dejá que yo limpio," le decía a mi vieja. En un momento yo le proponía que fuéramos a dar una vuelta: yo estaba contento pero no muy cómodo; él no, se sentía como en su casa. Y bueno, así son los amigos, ¿no?

2 comentarios:

  1. que grande, quiero soñar que el diego viene a mi casa

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  2. Hermoso texto.
    Sobre Diego, yo un día soñé que iba a la casa de él, que subía hasta su balcón trepando por la pared de ladrillos y tomábamos merca juntos en el living.

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