martes, 18 de septiembre de 2012

Arquero volante



Corrijo, traduzco, tipeo, edito
textos distintos entre sí
y aprovecho estos minutos para sentarme
en la plaza, donde un pelotazo me pasa cerca.
Alcanzo a ver carpetas en el piso de barro, son
como las de mi PC: contenedores de tareas
cada una con sus pautas, su etiqueta
que las distingue pese a que nunca falta
el que opina todo es escritura –yo
podría quejarme, no ahora, no delante
de cinco pibes de la escuela República de El Salvador
que juegan tres contra dos esquivando árboles
y pordioseros. Todos corremos. Con más plata en el bolsillo
habría nuevas tareas y contenedores.
Podría leer, aplacaría la hora de los postres
picoteando un novelón o uno de esos grandes ensayos
acerca del fin de las grandes obras.
El equipo de tres le hizo un gol al equipo de dos.
Podría escribir en vez de hacer estos trabajos
que hacen los que escriben. La pelota
cruzó la calle y fue a parar a la Iglesia
Universal. Del año que viene
no sé nada – obra abierta durísima. Alguien
en el equipo de dos se hace cargo de su participación
en la victoria ajena. Yo escribo como él ataja:
haciendo siempre otra cosa. Somos arqueros volantes.
Sólo que a mí me opaca, si no la edad, la acumulación
de años sin tiempo para esto: poner cara
de que todo está en orden, equivocarse sin pena
o temor a que el otro te sorprenda con un gol,
repasar la jugada
y decir ¡bueno, qué podía hacer!,
vivir un teatro alternativo donde el halago
es de uno mismo a su esfuerzo y el esfuerzo
va al resultado con indiferencia.


Cristian De Nápoli


1 comentario:

  1. Mariano (arquero volante con la canasta llena)martes, octubre 02, 2012

    Muy bueno el poema y el link!

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