martes, 3 de marzo de 2009

Once contra nadie

de Alejandro Güerri

En el bondi

Es el segundo partido de River que miro en un bar. Hoy contra San Lorenzo. La semana pasada, Boca perdía 1 a 0 con Lanús y la pizzería adonde fui estaba llena. A la hora de River-Banfield, sólo quedamos la dueña, los pibes del delivery, un amigo y yo. Tan desolado era el panorama que en el entretiempo salimos a dar una vuelta corta por el barrio, volvimos y no se había sumado nadie. Un título (qué digo, un tópico) se me viene a la cabeza: la soledad del millonario.
Hoy cambiamos de lugar para ver el partido: de la pizzería barrial con una tele chica al café de franchising con pantalla gigante. Pienso que Bilardo no admitiría este cambio: "Bar en el que se gana, no se toca".

En el bar

Impacta la porra de Pipo.
Primer tiempo:
0' 29'' San Lorenzo gana con un golazo de Santana. Tremenda voltereta de Solari.
1' 46'' No puedo creer que Rosales siga jugando al fútbol.
La ancha vincha negra: un tema aparte.
5' 22'' Golazo de González. 2 a 0. Un tiro libre soñado.
11' 16'' Cabral es un perro.
17' Botinelli pide un trago en el área de River, se lo toma y después patea. San Lorenzo 3, River cero.
24' 07'' Augusto (Fernández) hizo su segunda jugada individual. Buena suerte: el hobbit Buonanote la clava con ayuda de Orión. 3 a 1.
Entre los 25' y los 44':
Patea Abelairas desde afuera, casi entra. Confirmado: Orión enmantecó sus guantes.
Dice mucho del arquero que tenga escrito en su camiseta "Orión" con letra gótica. Pero ¿qué?
Bergessio está caído.
Mi amigo grita: "Lavandina, la concha de tu madre. Lavandina de mierda".
45' Gol de Gonzalo "Lavandina" Bergessio.

Pipo no se despeina.
Segundo tiempo:
Entra el Ogro. Mete un topetazo. Amarilla. Un taco habilitador para el Gatito Falcao. Y poco más.
Vuelve el Muñeco: su cámara lenta sigue intacta. En uno o diez partidos más, sus centros van a llegar al área.
Ahumada hace echar al Papu Gómez. Mi amigo comenta que este croto que es el cinco de River tiene ojos de tiburón.
Pitazo del referí y los gallinas salimos del bar, picoteando el suelo de bronca.
Ah, San Lorenzo hizo otro. 5 a 1.

En casa

Desde Simeone para acá, River juega con la remera de River pero en realidad es Racing. Por suerte todavía no se avivó la hinchada y no arrancó el culto al sufrimiento.
Si Cabral no confirmara la teoría, Ojeda tuviera más ojete y Ferrari se llamara Pablo en vez de Paulo, habría defensa y con seis, siete cambios más, un equipo pulenta, hambriento.
Oh, Pipo, ¿quién peinará tu peluca cuando te la quites tristonio en el vestuario y la cuelgues en la cabeza de telgopor?

3 comentarios:

  1. Pipo es un técnico barato y servicial; El Ogro es una cortina de humo (delante de un asado brutal); El Muñeco otro negociado de Aguilar.
    Racing también tuvo una época de oro, y una dirigencia que lo llevó a lo que es hoy.
    Qué bueno que en River no prenda "el culto del sufrimiento".

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  2. Aparentemente, la guerra que se dio adentro de la hinchada el año pasado tenía que ver justamente con desacuerdos sobre cambios de imagen, incluyendo cánticos, trapos, etcétera. Entre otras medidas, llamarse "Los viudos del tablón" en vez de borrachos, "Los quebrados" en vez de millonarios, y la posibilidad de que el clásico fuera contra Huracán.

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  3. Muy bueno Ale.
    Por lo de la soledad del millonario te digo a lo Baglieto: la vida es una moneda, quiero el tunel del tiempo y volver al 96-97, te juro que en esa época no existían los bosteros.
    Lo del "culto del sufrimiento" es terrorífico, se lo ve venir. Por ahora hay algo relacionado con la "mala suerte". Pero cuando ésta es reincidente estamos fritos.
    Yo, por mi parte insisto, en un ratito salgo para la cancha.

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