lunes, 9 de marzo de 2009

Con la camiseta

Por Daniel Liñares

A Boca le ganamos con la camiseta.
Yo lo vi por tele en el Estrella de Echenagucía, toda una sucursal Roja de todo partido del Rojo. Hay camisetistas, cantitos, gritos, comentarios, opiniones compartidas, efusivos abrazos con desconocidos cuando hay gol. En fin, las cosas lindas del fútbol están garantizadas cuando voy a ver al Rojo al Estrella.
Le echaron a uno, jugó casi todo el partido, Boca, con uno menos, sí, pero bien se sabe que esos partidos, si el otro equipo no juega al fútbol no son garantía de nada, si el otro equipo no tiene onda no pasa nada; y Román jugó sólo el segundo tiempo, eso sí que no se exclica. Pero igual a Boca le ganamos con la camiseta.
Este domingo, el Rojo jugó ordenado, y con consciencia de equipo.
La defensa del Rojo es muy sólida. Assman ya superó aquella etapa de vacilación y es uno de los mejores arqueros del mundo, así nomás; y ahora se ata mejor el pelo, dejó de usar vinchita para hacerse una atadura que consigue que el pelo no se le vaya a la cara; era lo que yo, personalmente, le venías reclamando; y con esto mejoró necesariamente su eficacia como arquero. Tuzzio me gusta, tiene actitud y sabe cuál es la función que su puesto debe cumplir, tiene oficio, sale jugando bien. El yorugua Rodríguez no deja de sorprendernos, en todo sentido. Mareque se jugó todo, recuperó un montón; este domingo, Mareque jugó como tiene que jugar el 3 de Independiente. El puesto de 4 está un poco vacante: Venía jugando Moreira, con rendimiento irregular, aceptable pero intrascendente; contra Boca jugó Puertas, que es uno de esos jugadores de los que se puede decir: “Es un toro”. No paró de cortar los ataques de Boca, si bien a continuación la mayoría de las veces rifaba la pelota con un pase largo que era más un delirio místico que otra cosa. Pero el pibe pone unas ganas bárbaras y recién empieza; yo creo que su corazón está a la altura de las circunstancias.
La defensa funciona, se la banca, podríamos decir. El asunto, pasa por ser, de los dos equipos en el campo de juego, el que más tenga la pelota y el que más ataque. Si se la pasan cascoteándote el rancho todo el partido, tarde o temprano toda defensa cae; los errores de los arqueros y defensores tienen consecuencias más peligrosas que los errores de los que juegan más arriba.
Para Pusi, lo mismo que para Puertas: Pusi, no sos Verón, acordáte, no tenés el don del pase largo, tu don es otro. Pusineri tiene que jugar los clásicos y nada más; contra Boca estuvo más prolijo que de costumbre. Ido Callelo, Vittor es nuestro 5: Un 5 con sagre rrojja. Fredes (que entró en el segundo tiempo) sobre la banda derecha del ataque le pasan cosas, le agarran como unos accesos de magia. ¿Su posición natural no será la de 8? El cuarto volante por izquierda que jugó los últimos dos partidos, Coso, tiene mucho para dar, tiene ganas y presencia.
Arriba, Sosa, cuando se concentra en jugar para el equipo, la rompe, contra Boca lo demostró una vez más, se lo demostró a sí mismo. Por supuesto, convendría que en algún momento el equipo jugase también para Sosa, que también quiere tener la oportunidad de hacer un gol. En ese sentido, el mercenario de Nuñez (que entró un rato en el segundo tiempo), nunca le devuelve una, tiene cierta ambiciosa insuficiencia para pensar el fútbol en equipo —que es como es el fútbol, ¿no?, más allá de toda virtuosidad personal—. Un delantero, por definición, tiene el derecho de patear al arco cuantas veces lo considere conveniente para el equipo. Tiene ese derecho de patear al arco, pero tiene la obligación superior de jugar para el equipo. Y el equipo, Independiente al menos, tiene que salir a ganar, y se gana haciendo goles, sí. Al Negro Moreno pasémoslo por alto, porque no existe ni como espectador del partido. Parece increíble toparnos con una excepción a la regla de que la raza negra tiene virtudes corporales, casi que nos sentimos un poco racistas al ver a un negro jugar tan mal, o tanto no jugar, mejor dicho: La verdad es que Moreno ni la ve, no se conecta con el resto del equipo. Aunque recordemos que al “Palomo” Usuriaga también le costó adaptarse a nuestro país. El hincha de Independiente no es amargo: es intolerante, dicho con franqueza.
Y del Rolfi... ¿qué se puede decir? Es tan impredecible como irregular, a mitad de una puteada te cierra el orto (Hay que hacerle el honor a Sosa de considerar cómo arrastra las marcas para que nadie salga a abortar la posibilidad del remate del Rolfi.). En ese sentido me pasa lo mismo con el Rolfi que con Messi, aunque por causas opuestas: Messi porque te da un pase corto o se la morfa o no levantó la cabeza, y el Rolfi porque desaparece, no se muestra, se esconde.
En el medio de todo, el Pepé se dio el lujo y el tiempo de probar un par de jugadores juveniles: Fulanito y Menganito.
Por supuesto, no se explica por qué Román no juega un clásico desde el minuto cero. Así perdió Boca la Copa Libertadores, así perdió Boca este domingo contra Independiente. Me hace acordar aquella primera final de la Supercopa Boca-Independiente (¿1990?): Bochini se había desgarrado en el primer partido de la copa y para la final ya estaba listo. ¿Cómo no lo vas a poner de entrada, si con su presencia en la cancha te aseguras tener dos o tres mano a mano con el arquero rival? Y no. Solari no lo puso, lo puso en el segundo tiempo. Y así Independiente perdió aquella Supercopa. Además el Bocha a Navarro Montoya lo tenía no de hijo, de nieto.
Así y todo, Román no existió: La defensa del Rojo lo anuló. Boca no existió.
Si algo le venía faltando a Independiente era identidad, lo dijo Bertoni: “Hay jugadores que no sienten la camiseta, que no saben lo que significa esa camiseta”. Los mercenarios de los jugadores que vienen para irse no saben lo que significa Independiente, su camiseta y su fútbol. Y el Pepe Santoro tiene el corazón rojo. Independiente necesita, hoy por hoy, que su técnico tenga sangre roja. La última vez que Independiente jugó con Identidad, con Orgullo Rojo, fue cuando estuvo Bertoni de técnico. Algo que nunca entendí: ¿Por qué se fue Bertoni? Y más: ¿Por qué Bertoni y Bochini apoyan a la oposición? Cuando Comparada le ofrece el puesto de técnico a Bertoni, Bertoni le dice: Pagame lo que quieras. Bertoni es el Rojo y viceversa. Una cuestión de Identidad. ¿Si Bochini, Bertoni, Santoro no son el Rojo, quién? ¿Comparada? Y el Pepe tiene el mismo compromiso emocional con la camiseta del Rojo que Bertoni, el mismo que nosotros los hinchas del Rojo. Por eso los necesitamos. Por eso acepta dirigir y tiene los huevos bien puestos para bancársela.
Y este domingo pasado, Indendiente, jugó como si fuera Independiente. Ganando en la Bombonera, como es costumbre. Los campeonatos pasados, Independiente se caracterizó por no ganar en los clásicos. En este campeonato, el Rojo ganó los ya dos clasicos que jugó, y que justo son los más clasicos de todos para el Rojo: contra Racing y contra Boca. Y esto, sepámoslo, ni siquiera podemos decir que es gracias al Pepé: Es gracias al color rojo de la sangre del Pepé, es gracias a su corazón rojo.
Los medios periodísticos venían haciendo tambalear al Rojo, mucha mala onda. Fabbri se cansó de preguntar por el delantero Nuñez durante la transmisión de todos los partidos de Independiente. Fabbri, si el técnico no lo pone por algo es, y no te tiene que explicar nada. ¿Sos inversionista, Fabbri?: Acordáte que el periodismo debe ser imparcial. Se encargaron de decir que el Pepé no sabe, que Independiente necesita un técnico. ¿A quién nos querés vender, Fabbri? ¿Al “Bichi” Borghi? Los medios de prensa son amigos de los ladrones. ¡Aguante Pepé! ¡Aguante el Rojo! Nosotros sabemos lo que significa el orgullo de ser Hincha de Independiente. Independiente, lo digo una vez más, venía necesitado de recuperar su identidad. Por eso el Pepé es irreemplazable, a no ser por un ideal: un triunvirato de dirección técnica: Santoro, Bochini, y Bertoni. Todo rojo. Si no prestamos atención a estas cosas, Independiente hoy por hoy corre el riesgo de que su pérdida de identidad sea irrecuperable.
Se comenta por Avellaneda que los empleados admnistrativos de del Club Atlético Independiente lo detestan al Bocha porque “le roba al club”... Me acuerdo de lo que escribió Nietszche: Quien no quiere ver lo elevado de un hombre ver no quiere, fija su vista en aquello que es bajo y superficial —en sí mismo; y con ello se delata. ¡Dejen de robar ustedes, Señores!

P.d.: Es increíble como el fútbol puede cambiar el estado de ánimo de toda una ciudad.

2 comentarios:

  1. qué especial verlo en el Estrella,
    qué lindo que el Rojo juegue como esperamos que juegue
    que Pepé se quede por lo menos hasta fin de año
    que la ciudad siga así contenta
    qué pena los vecinos

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  2. No hay nada mejor que un cronista parcial y pasional. Si matan la pasión, del fútbol no queda nada.

    Además, se dio el lujo de citar a Nietszche.

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