lunes, 19 de mayo de 2008

Tapate la boca

Más allá del debate sobre si la televisión debería o no ser un instrumento para facilitar la labor del juez en jugadas dudosas (como sucede en el rugby y el tenis, p. ej.) es notable la forma en que la televisación de los partidos influye en cómo se juega.

No me refiero a lo ya naturalizado del espectáculo y el mercadeo que reclaman que los jugadores sean apuestos (caso Beckham; Real Madrid en general), que los arqueros después del saque y los pateadores de tiro libres cuando los enfocan hagan gestos sexy para las plateas femenina y gay; o que a lo largo de los 90' los habilidosos hagan jugaditas vistosas y más o menos intrascendentes que compactadas en un minuto de video provocan admiración, como en las publicidades (caso Ronaldinho en Alemania 06).

Hablo de cómo afecta a las personas más comprometidas con el juego: los jugadores que al final del primer tiempo, camino del vestuario se arengan, se lamentan, se reprochan, le reclaman al árbitro que los está bombeando, monitoreados por los cargosos de las cámaras.
Una reacción "simpática" que percibí en los protagonistas -se lo noté varias veces a Riquelme (lo recuerdo poniéndole los puntos a Dátolo por comerselá) y hace poco a un línea informando al árbitro después de un tumulto de empujones y manotazos entre jugadores de San Lorenzo y River: los que tenían que comunicarse en forma privada hablaban con la mano delante de la boca, como en una película de la mafia o una de espionaje.

Fernando Aíta

1 comentario:

  1. Buenos apuntes.
    Está muy bien que rompan con lo mediático y mantengan un lugar de intimidad.

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