lunes, 28 de abril de 2008

Lluvioso, por Mariano Fiszman



El último o por ahi único River Argentinos que vi fue un domingo muy lluvioso creo que de 1979. Me acuerdo que éramos tres pibes sin paraguas, me acuerdo que salimos después de comer y tomamos el 107 en Mosconi hasta Libertador (pero por qué carajo me acuerdo de esto: que al colectivo lo agarró la barrera de Nahuel Huapi, y por qué me violenta la vanidad de mi memoria), que en la puerta de plateas encontré al padre de un ex compañero de la primaria llamado Varela que era control y me ofreció entrar para refugiarme pero a mí sólo, que en la cabecera visitante éramos cuatro gatos locos, la hinchada de Argentinos de visitante y con diluvio en el 79 que puede ser 80, hasta 81, podría confirmarlo en el historial pero prefiero embarrarme en la memoria, estancarme como la pelota impicable en esos charcos de partido pésimo, uno a cero River, gol nacido de equívocos, en el arco de enfrente, a Munnuti (a la distancia todos los apellidos de futbolistas suenan absurdos), y para terminar me acuerdo (ya es vicio, lo sé) que a la salida entramos al baño del Pumper Nic de Figueroa Alcorta y siempre sin consumir nos secamos el pelo por turnos en esas máquinas de calor para manos.


Sé por qué me excita tanto recuerdo: no termino de creer que esto me haya pasado a mí, que yo haya sido ese, tan lejano, y más bien me siento un médium invadiendo la mente de otro. Año 80. El país también era otro, lluvioso. Pero igual habría comentaristas que decían, como el del sábado en radio Rivadavia, que “Independiente ganó por su eficiencia y por su eficacia”, y por ahi también había hasta un Ramírez haciéndole gol a otro Ramírez.


1 comentario:

  1. Es muy muy bueno. Hay apuntes brillantes.
    Los recuerdos son algo extrañísimo. Se prestan a cualquier ámbito, con el fútbol salen con fritas.

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