domingo, 16 de mayo de 2010

Al rojo vivo

por Mariano Fiszman

En caliente, con los jugadores de Argentinos colgándose la medalla milagrosa.

El Bicho de la Paternal es de nuevo campeón y yo lo celebro.

Argentinos siempre estuvo cerca. De Villa Pueyrredón, cuando yo era chico y viajaba hasta la cancha tomándome el 156 que ya no existe más en la calle Artigas. O ahora, de Villa Crespo, y después de muchos años de trabajar en Añasco y Seguí con la pared pintada de blanco y rojo.

La casa de Diego, de Borghi, de Redondo y de Riquelme.

Como me gusta el fútbol más que las camisetas, en el 84, 85, 86 lo vi mucho en los tablones de Ferro, en la cabecera de River la noche que le ganaron la final a Velez 2 a 1, o en nuestra cancha, la de Atlanta, el domingo que volvió de perder por penales con Juventus, fue 1-2 contra San Lorenzo, los dos de Perazzo. Eso cuando tenían equipo pero no cancha.

Y antes, en Boyacá y Juan Agustín García, como les gusta decir a los relatores, me acuerdo de otro partido también contra San Lorenzo, 3-2 el Ciclón, que perdía 2-1, empató con una chilena del gringo Scotta desde la línea del área grande que él dice que fue su mejor gol, y hizo varios, y el tercero no lo vi, lo escuché en la vereda porque mi viejo nos hacía irnos un par de minutos antes para evitar problemas.

Pienso en mi tío Alberto, que era del Bicho, en sus Citroens, en su casa de la calle Magariño Cervantes, y en la vez que me llevó a ver Argentina-Resto del Mundo, esa misma cabecera de River, pero mucho antes, 1979, gol de Diego a Leao al segundo palo con mucha comba.

Los recuerdos de fútbol, las charlas de fútbol con los amigos, son así, una cosa trae la otra.

Bravo por Borghi, discreto, tranquilo, vapuleado en Independiente, que juntó una banda de vapuleados y los hizo jugar bien y ganar. Sosa, no lo quieren en Avellaneda, venga. Coria, Velez no lo tiene en cuenta, venga. Caldera, maestro!, se le atravesó a Verón, no abandone todavía. Oberman, devuelto con asco por River, venga. Y ya que es un delantero que no hace goles, juege de volante, por las dos puntas. Dominguez, Gentiletti, Pavlovich, Raymonda, proletarios del fútbol, uníos. Y pongan ganas de ganar.

El motor de este Argentinos está en ese monstruo de dos cabezas que domina el fútbol actual, el doble cinco. Estudiantes, con Braña y Verón lo demostró en América, mejor acompañados, claro, pero el mejor doble 5 de Argentina desde hace un par de años es el de Monsieur Mercier y el anal Ortigoza. Y ya era así con Gorosito, que antes que le ataran las manos en River había pedido a Mercier. Dos laburantes de lujo. No es casual que los dos vayan a Sudáfrica, y me alegro por nosotros que Diego en un acierto lleve al pelado, único reemplazo para Mascherano de la lista, y que hoy, además, hizo el gol que los demás no hacían. Y lo festejó trepándose al alambrado, no sacándose la camiseta ni con una coreo.

Algunos dirán que como hincha de Atlanta no puedo festejar con mis vecinos. Quieren que seamos como los Pequeños propietarios de Arlt, que nos alegre la desgracia del de al lado. Hoy a mí me alegra su alegría. No es que quiera apropiármela, pero no me como la barrabravización del fútbol, la transformación de todos los que andan cerca en enemigos.

Que brillen las luces de Juan B. Justo, de Donato Álvarez y de Avenida San Martín.

Que corra la birra en La nueva andaluza y chorree la fugazzetta en Torino.

Campeones, disfrutenló.

5 comentarios:

  1. Qué lindo, cuántos recuerdos, cuántas perlas, qué cierto lo del festejo de Mercier, a la antigua, trepándose al alambrado. Brindo también por el bicho, y por lo escrito. De los dos de Perazzo uno fue un golazo de media cancha ¿no?
    Fede

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  2. Un cantito al fútbol y a la vida. Viva la alegría "ajena", que se comparte y contagia.
    ¡Salud por el Bicho Campeón! ¡Cuna del buen juego y de grandes jugadores!

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  3. Exacto, de media cancha, si no me equivoco en el arco que da espaldas a Warnes, donde estábamos nosotros.

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  4. Vibrante el relato, lleno de emoción. Coincido: Es sano que no se privatice la alegría, que eso no significa hacerla propia.

    El partido que le ganaron al Rojo merecía el campeonato.(perdón amigos de Indep., sangro por la herida que me hizo el tigre).

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  5. He escuchado las alabanzas del autor de esta nota hacia Ortigoza y Mercier en reiteradas charlas, así como alguna vez anticipó el campeonato lanusino, años atrás.
    Toda mi alegría por Argentinos se concentra en Caldera, un terminator del fútbol.

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