jueves, 25 de junio de 2009

Niembraaa

por Mariano Fiszman


A Niembro, alias Niembraaa, alias Miembro, lo conocí en una emisión de los mediodías de radio mitre de hace treinta años que se llamaba Sport 80. El programa era una de las pocas y pujantes oposiciones al menottismo oficial. Ahí él y varios compañeros suyos (la palabra compañeros importa, porque la iban de peronistas perseguidos, piensen que Fernando es hijo de un ex-diputado, capo de las 62.org de Rucci) hacían campaña por el fútbol “moderno” y “a la europea”, de técnicos como Bilardo y Griguol. Desde entonces lo volví a encontrar muchas veces en otros programas de radio parecidos, aunque nunca tan buenos como aquel, y vi crecer su figura hasta convertirse en el gran lobbista y manipulador mediático que es hoy. En mi cuento El relator amenazado, de principios de los noventa, usé su figura para componer a un comentarista de fútbol ventrílocuo, “un personaje repulsivo, de ojos gomosos, bigote fino y manos entrelazadas sobre el abdomen”.
Dentro de la fauna que rodea al fútbol actual y que ayuda a convertirlo en un asunto cada vez más feo, malo y sucio, Niembro encabeza el ranking del desprecio personal en el rubro periodistas. Sé que no soy el único. Pero a la vez, quiero decir que me gusta escucharlo. Su odioso personaje no deja de entretenerme, y su miserable visión del fútbol muchas veces coincide con la miseria mía.
Ayer al mediodía lo escuché desde Sudáfrica poniendo en duda el poderío de la selección de España, ese carro al que se suben ahora los voceros del jogo bonito internacional. Ojo, decía, con ese tono sugestivo mafioso que usa, ojo cuando se encuentren con un equipo que los marque. A las cuatro pasé por el bar de la otra cuadra y vi en la mesa de adelante del televisor al gallego con la cabeza entre las manos. Terminaban de perder con USA. Al fútbol, no al béisbol ni al football de ellos, que no es éste. La misma USA que ya nos goleó a nosotros. “Es la realidad”, muletilla que repite siempre con su voz de Brando ese otro gran cáncer maligno del fútbol, Don Giulio.
La realidad para mí, y para Niembro, es que en el fútbol profesional se juega para ganar y que los equipos que ganan se basan en su defensa (que es asunto de los once, no de cuatro o tres o cinco). Argentina ganó cuando se hizo fuerte abajo, en el 86, con un sólo delantero, Valdano, pero en el 78 también, con Passarella y el gran Fillol salvando pelotas a lo loco y poniendo a Larrosa por Houseman en la mitad del torneo, y así fue también cada vez que le pudimos ganar a Brasil, con el culito apretado contra el área y saliendo cuando se podía y metiéndola (¿oyeron Carlos, Leonel, fenómenos?), y lo mismo los clubes (¡Al gran Bianchi argentino salud!). Y Brasil mismo, acaso no fracasó jugando gran fútbol en el 82 y el 86, y salió campeón del mundo sin regalar nada, pero nada eh, en el 94 (única final sin goles de mundiales) y el 2002, o de América, en las dos últimas copas, dejándonos con las manos vacías cuando nosotros jugamos ¿mejor?
Por eso cada vez que me agarro la cabeza porque un técnico nuestro quiere llenar la cancha de enganches y delanteros y nos terminan garchando de parados, o cada vez que me acuerdo del Argentina-Brasil del 90, con los revolcones en el área nuestra y los palos temblando y la gloriosa ráfaga Diego-Cani en el minuto final, siento que la voz obvia y odiosa de Niembro, alias Niembraaa, alias Miembro, como la del comentarista-ventrílocuo del cuento, aparece sin que yo entienda desde dónde, y azorado la veo coincidir con la mía y me hago cargo, me guste o no.

5 comentarios:

  1. nada como abrazar las contradicciones. buenísima visión.

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  3. Muy muy bueno.
    Para debatir, si bien con Niembra me pasa algo por el estilo.

    Fede

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  4. Capo. Me pasa algo similar.

    Basta con la mentira del fútbol lírico: "perdimos, pero jugamos bien". ¡Naaaa!

    (No sé cómo hice para borrar lo anterior)

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  5. Yo soy amante del juego vistoso, al toque, con lujitos, pero es cierto que si no ganas sirve poco, y que al fútbol se juega con y sin la pelota, y que soretes como Niembraa también pueden decir cosas ciertas sobre fútbol (aparte de toda su bajada de línea).
    Qué enfoque movilizador, Mariano.
    Y qué buen cuento "El relator".

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